Las calles una y otra vez vomitan humo. Suda el asfalto y aún no es verano. Los coches corren hacia el estrella-to. Camino sin caminar como un pájaro enjaulado en mitad de la maleza, sin más movimiento que el palpitar por tu encuentro. Cruzo la calle en diagonal mecánicamente como lo hago a diario y me doy cuenta de que han pintado dos nuevos pasos de cebra para que las malas cabezas no se estampen contra ninguna pierna. Los obreros siguen construyendo sueños y aquel amasijo de hierros que surgió en invierno, a falta de sus inquilinos, acaba de florecer. A lo lejos, una fuente sin agua como todas las que encontramos aquel día en el que anduvimos tanto. Más que nunca. El cielo está tan azul que dan ganas de tirarse a bomba y nadar a espaldas - del mundo -, siguiendo tu estela a donde quiera que vayas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)

4 comentarios:
Y porqué no lo haces?
Yo lo sé.
Porque nos hemos acomodado en la basura cotidiana.
Y allí nos pudriremos.
Besos.
Te acompaño para nadar a espaldas del mundo desde ese cielo tan azulado.
Me ha encantado tu texto, y esa imagen con la bombona del butano y las verjas de la ventana y puertas.
Un beso.
Buen texto. De pura coincidencia estoy trabajando sobre uno que habla de caminar y cruzar calles. Me encanta como lo dibujas. Saludos!
TORO SALVAJE:
Y mira que es difícil acomodarse en la basura, pero como es cotidiana...
Gracias. Un saludo!
María:
La compañía siempre se agradece. Muchas gracias María.
Un beso.
John Franco:
Gracias John ^^. Un abrazo.
Publicar un comentario