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7 de mayo de 2014

Mirilla

Los puntos suspensivos se derriten convirtiéndose en línea recta, un reguero de infinitud que asusta. Encuadras un devenir perfecto, pero el sol te ciega. Demasiado contraste incluso para una vida de altibajos. Llamas una y otra vez. Tienes la puerta abierta de una casa derruida. Y entre escombros rebuscas todo lo que perdiste. 
Ojalá, en algunas ocasiones, fuésemos más rápidos que el tiempo, para adelantarnos al desastre. 

9 comentarios:

lunáticasuicida dijo...

Matemos al tiempo, a ver qué hace.

john dijo...

Buen texto. Me encanta la última frase. Magnífica. Saludos.

Imaginativa dijo...

lunáticasuicida:
Vamos a ello.

Gracias. Un abrazo.

John Franco:
Muchas gracias John.

Un saludo.

TORO SALVAJE dijo...

Da igual que le ganes al tiempo.
Vendrá otro desastre.
El derrumbe está asegurado.

Besos.

Imaginativa dijo...

TORO SALVAJE:
La vida está compuesta por continuas caídas, pero hay que aprender a levantarse. Y no es tan fácil.

Gracias Toro. Un saludo.

TORO SALVAJE dijo...

Si, si... lo que tú digas.

Verás cuando llegue la última caída.

Imaginativa dijo...

TORO SALVAJE:
Jaja esa es la peor. Pero nunca se sabe...

Saludos.

Juan A. dijo...

Hay una suerte de melancolía intemporal en esa mirada.

Imaginativa dijo...

Juan Antonio B:
Tienes toda la razón...

Gracias. Un abrazo.

Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)