Todos caminando con esa pose hierática que no cambia. Absortos en nuestros pensamientos o incluso, los más descarados, en los ajenos.
A veces despuntan conversaciones, el sonido de las notificaciones de un móvil, besos de despedida o besos rápidos que se dan sin sentir, por costumbre, por manía, totalmente automatizados.
A veces el silencio lo llena todo. Demasiadas voces hablando para sí. Resuenan entre vagones como cuando un río remonta. Un bullicio imperceptible pero incandescente que va calentando pensamientos y quemando almas.
Los míos pululan indecentes pensando en nuestras noches y en nuestros días. Pensando en aquellos besos a los que tengo la manía de no acostubrarme y en aquellos besos autómatas que me gusta robarte. Pensando en el resto de mis pesadas manías y en lo que me gustan las tuyas a pesar de que algunas son realmente odiosas. Pero son tuyas. Qué bonito es el espacio que nos dejamos para poder ser nosotros mismos, para equivocarnos y hacernos un ovillo para luego dehacernos. Qué bonito el hecho de no elegir si somos uno, dos o cientos. Qué bonito querernos.

2 comentarios:
Que bueno volver a leerte.
A veces nos sumergimos en nuestros adentros y en los recuerdos que dejaron huella.
Un beso enorme.
Nos hacemos ovillos y nos deshacemos en hilos...
Besos.
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