Comentarios absurdos.
Fuera de lugar.
Gratuitos. Silencios amargos.
Palabras rotas por el desdén, por la superioridad remarcada en el
punto final
de cualquier discusión. El disimulo de después, la dudosa calma que invade cualquier estancia como agua estancada. La escucha sorda.
Por obligación.
Por compasión.
Por ambas.
Las sonrisas de humo; las miradas quemadas. A veces siento que, aun dándolo todo, debo.

1 comentario:
Y nosotras seguimos escribiendo.
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