
Siempre me dio miedo aquel cuadro que pintó el "chico misterioso" al que nunca llegué a conocer pero siempre ha estado conmigo. Con el que tantas veces soñé, recorriendo los laberintos que conducían a él. En blanco y negro, con tu firma. Lo habías dibujado tú y años más tarde de que te fueras, cuando tan sólo tenía unos cuatro años, observaba con curiosidad. No sabía quién lo había hecho y con el paso de los años obtuve la respuesta. Tu nombre volvía a aparecer. Como también aparecía en mis manías, en mi carácter, en los andenes por donde pasaba y que un día cruzaste también pero conduciendo. Le ponía nombre a todo lo que compartíamos. Empezaban a ser tantas cosas... Aquella conexión que se había formado entre ambos, y que sólo nosotros dos podíamos llegar a entenderla, a veces me asustaba. Estás ahí, yo lo siento cada vez que mis ojos dibujan en el aire tu cuadro y cada vez que éste me mira con los suyos con la misma cara de sorpresa que un día, hace muchos años, puse yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario