Y hoy entraste, sin llamar como de costumbre. Me susurraste que me querías, que habías sido un imbécil. Paseamos sin rumbo hasta llegar a nuestro parque. No parabas de hablar, yo te observaba atónita.
¿Qué hacíamos juntos? ¿Era ese el momento que tanto había esperado?
Luché contra mis palabras que te querían decir que nada había cambiado y gané, pero me entendiste sin necesidad de ellas y tu respuesta terminó de desencajarme la cara.
¿Qué hacíamos juntos? ¿Era ese el momento que tanto había esperado?
Luché contra mis palabras que te querían decir que nada había cambiado y gané, pero me entendiste sin necesidad de ellas y tu respuesta terminó de desencajarme la cara.
1 comentario:
si las otras cosas son difíciles, un arrepentimiento verdadero es aún más difícil...
palabras que desencajan... lo que encajaron palabras? eres más fuerte que todo eso ^^
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