Esto es totalmente diferente. No siento mariposas en el estómago cuando te veo, ni necesito estar hablando contigo las veinticuatro horas del día para decirte las cosas que soy incapaz de decirte.
Por tu cabeza pasarán mil nombres, mil chicas y otros tantos pequeños momentos vividos con algunas de ellas. No me debería de importar lo que pasara por ella, pero sin embargo, me importa mucho.
Cada vez que veo una puerta abierta de tu mente, me cuelo en ella. Y lo hago sin preguntar previamente. Igual que hiciste tú.
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