Echo tanto de menos al de antes. Con el cambio o sin el cambio que has dado o dejado de hacer, dentro de ti, sigue habiendo la misma persona que siempre me ha gustado. Un sentimiento que está ahí y que no parece irse con el tiempo. Aunque hayamos tenido nuestros más y nuestros menos, siempre hemos terminado bien.
Fue dura tu tardanza. Días pensando en cómo hacer que el corazón dejase de sentir por ti. Quería y sigo queriendo decirte muchas cosas, pero el miedo me puede. Aunque tú hayas hablado conmigo, necesito tiempo para asegurarme de que podré darte todo y recibir todo de ti.
Al final, me daré con la piedra más pesada…y me levantaré como pueda. Sé por qué lo digo.
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