Aún percibo ese olor a frío pegándose a nosotros y mis quejas congeladas a merced del destino. Si cierro los ojos puedo trasladarme a esa calle principal y moverme entre el gentío, atisbando despreocupación mientras la niebla silba acompañando el ritmo de una banda callejera. Los fuegos artificiales todavía resuenan dando la bienvenida a lo desconocido. Vuelvo a ese tren y rememoro sus vistas desde la ventanilla con la misma rapidez: sus paisajes, la cultura, la vida pasando a 100km/h. Siento el viento al llegar y esa sensación al no ver a dos pasos, al no saber qué te vas a encontrar. Tus abrazos arrancando el frío de enero, tu sonrisa cómplice, tus besos calentando la ciudad de hielo. Ahora lo pienso y me río. Aquellos días donde la normalidad reinaba y las almas se llenaban de recuerdos. Pesaba lo intangible, lo que no ves pero sientes, lo que te marca para siempre
1 de diciembre de 2020
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Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)

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