Pages

30 de abril de 2018

Dos minutos

Cada mañana se la encontraba. Caminaba con ligera cojera como si le pesaran los recuerdos o como si tuviese que llevarlos siempre consigo para que no se le olvidasen. Apenas hablaba. Sin embargo, en ocasiones se deslizaba alguna que otra frase sin sentido a la que sólo ella encontraba explicación. Sus vidas solamente se cruzaban dos minutos al día. Siempre a la misma hora. Siempre en el mismo lugar. Casi siempre con la misma gente. Tiempo sufiente para conocerse sin presentaciones; para saber que los segundos se arremolinaban justo en la boca del estómago y para dejar que la imaginación y la memoria echasen el vuelo. Tras dos minutos, como cada día, veo cómo se aleja con su ligera cojera sin saber que nunca más volveré a verla.

1 comentario:

luis alvarez dijo...

Bonito texto, como los que siempre recuerdo de usted, señorita Imaginativa.

Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)