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29 de febrero de 2016

Cemento

Te aseguro que aquella persona se reía con hostilidad. Enseñaba sus colmillos dispuesto a ladrarme sus mis pesadillas. Yo escudriñaba sus palabras, tratando de deshojarlas. Qué difícil se hace caminar sin rumbo, con las metas fondeadas en mitad de un mar de hormigón recién cementado y con el tiempo justo para salir huyendo hacia la nada. El vacío llena mis dudas, rebosa la nostalgia de cuando la utopía lamía mis heridas, de cuando nadaba en una lluvia de sueños. Me empapaba de su esencia y siempre conseguía salir a flote. Ahora me oprime la realidad. Su monotonía se me atraganta o tal vez lo que me mata es haberme acostumbrado a ella. A ese reloj inerte cuyo tiempo hace tiempo que se paró. Aquella persona que se reía con hostilidad era mi yo interior, ya prácticamente con el mar de hormigón seco cubriéndome hasta los hombros.

5 comentarios:

ℒ. dijo...

Un texto increíble.

Un beso.

Amapola Azzul dijo...

Me ha impactado mucho el relato. Besos.

Boris Estebitan dijo...

Gran texto, a veces sales a caminar y vas sin rumbo, y uno mismo es hostil consigo.

Tandaia dijo...

Pesadillas, sueños... de la mano van.

Abrazotes.

Imaginativa dijo...

Sweet Madness:
Muchas gracias!

Un saludo.

Amapola Azzul:
Gracias Amapola.

Un abrazo.

Boris Estebitan:
Somos, a veces, nuestro peor enemigo.

Gracias Boris.

Borja F. Caamaño:
Sí, van completamente de la mano...

Otra abrazo para ti.

Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)