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3 de diciembre de 2015

Primavera en diciembre

La luz entraba a raudales por la estancia. Sin embargo, el invierno comenzaba a calar en el exterior. Su frío se pegaba en el suelo y despellejaba a los árboles. Nuestra persiana estaba completamente bajada pero sé que desprendíamos vida y que por ella brotaba nuestra primavera. La noche y el día se entremezclaban en nuestras bocas. Dos pares de zapatos tirados por el suelo resumían la impaciencia con la que llegamos. Al lado, dos almas trémulas al abrigo de su respectivo hogar. Apoyada en el marco de la puerta (n)os veo. Ahora sin miedos; sin máscaras. Intentando entender por qué casamos tan bien a nuestra manera imperfecta.

6 comentarios:

Crónicas de una española en Viena dijo...

Hola:
Muchas gracias por pasarte por mi blog y comentar. Con tu permiso me quedo en el tuyo. Es una suerte tener a alguien con quien uno encaja perfectamente, yo también la tengo:) Muy bonito tu texto.
Besos

Recomenzar dijo...

Todo es perfecto en lo que leo y lo que sale de tu corazón
bello

TORO SALVAJE dijo...

Eso nunca se sabe.
Ocurre.
Y ya está.

Besos.

Esthefanny dijo...

Que lindo tu blog, saludos :-*

Boris Estebitan dijo...

Bella foto decembrina.

Imaginativa dijo...

Crónicas de una española en Viena:
Muchas gracias. Me alegro de que tú también tengas esa suerte.

Saludos.

RECOMENZAR:
Gracias por tus palabras.

Un abrazo.

TORO SALVAJE:
Y menos mal...

Gracias. Saludos Toro!

Carolina maracucha:
Muchas gracias.

Un abrazo.

Boris Estebitan:
Gracias Boris.

Saludos!

Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)