A veces me estampo contra mi sombra, rubrico mi firma en cualquier callejón de Madrid. Me atasco entre lágrimas y
risas y
arrojo besos en tus porqués.
Araño los miedos,
las ganas,
la vida
y me encierro entre la multitud para descomponerme, para des-conocerme. A veces el abismo me sepulta como una gran ola de sentimientos, como un nubarrón de desaciertos chocando contra el suelo. Nunca había experimentado aquella sensación, aquel tiritar de temor. Y es que a veces, de repente, el cielo parece caer sobre uno mismo. Y todo se derrumba.

7 comentarios:
Oh, si...
Se derrumba.
Doy fe.
Ya hacia tiempo que no leía tu forma de sentir, porque es lo que escribes y además, los compartes.
Un lujo entrar y volver a leerte.
Apretaos
Que hermoso escribís! Espero que no todo se te esté derrumbando... y de ser así, fuerzas para caminar sobre los escombros y reconstruir todo :)
A veces es imposible no estamparnos a nosotros mismos al pensar...
Un texto precioso.
TORO SALVAJE:
A todos se nos ha derrumbado, al menos, una vez.
Saludos.
yeste lima:
Muchas gracias por tus palabras Yeste. Es un lujo poder compartirlo.
Más apretaos de vuelta ^^
Melanie Zaia:
Esas fuerzas que nunca flaqueen.
Gracias. Un saludo!
Undestinocontigo!:
Pues sí, así es...
Muchas gracias. Un abrazo.
Todo pasa de ser perfecto a ser imperfecto y nuevamente a reconstruir aquello.
Saludos n.n
Daniela:
Pues sí. Y mientras...sucede la vida.
Gracias. Un saludo!
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