Los puntos suspensivos se derriten convirtiéndose en línea recta, un reguero de infinitud que asusta. Encuadras un devenir perfecto, pero el sol te ciega. Demasiado contraste incluso para una vida de altibajos. Llamas una y otra vez. Tienes la puerta abierta de una casa derruida. Y entre escombros rebuscas todo lo que perdiste.
Ojalá, en algunas ocasiones, fuésemos más rápidos que el tiempo, para adelantarnos al desastre.

9 comentarios:
Matemos al tiempo, a ver qué hace.
Buen texto. Me encanta la última frase. Magnífica. Saludos.
lunáticasuicida:
Vamos a ello.
Gracias. Un abrazo.
John Franco:
Muchas gracias John.
Un saludo.
Da igual que le ganes al tiempo.
Vendrá otro desastre.
El derrumbe está asegurado.
Besos.
TORO SALVAJE:
La vida está compuesta por continuas caídas, pero hay que aprender a levantarse. Y no es tan fácil.
Gracias Toro. Un saludo.
Si, si... lo que tú digas.
Verás cuando llegue la última caída.
TORO SALVAJE:
Jaja esa es la peor. Pero nunca se sabe...
Saludos.
Hay una suerte de melancolía intemporal en esa mirada.
Juan Antonio B:
Tienes toda la razón...
Gracias. Un abrazo.
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