A veces creo verte entre el gentío y araño la vida que tengo alrededor sin encontrarte. Escarbo en la habitación azul con la intención de sentarme en una de las mesas del centro, para ser más específicos,
la de la
derecha.
Mi mesa.
La ventana está abierta y se escucha el acelerón de los coches que se marchan de la ciudad, huyendo.
Como tú.
Cuánto vacío llenándote de orgullo. Como el que te sobró, cuando la conciencia traicionó un devenir que aún transita por una calle
Cuánto vacío llenándote de orgullo. Como el que te sobró, cuando la conciencia traicionó un devenir que aún transita por una calle
sin
salida.

5 comentarios:
Pocos escritos hay como este en Blogger, sigue así. Saludos desde Colombia :)
Y qué precioso cuando nos espera una mesa que llamamos nuestra. Porque habla de uno, y ella no transita por una calle sin salida :)
Como siempre, precioso!
Saludos!
Vane.
Carolina Campos V.
Eso es demasiado Carolina, gracias.
Un beso.
Vanessa Villalba Miguel:
Al fin y al cabo, es verdad, su compañía sobra para sentirse (un poco) querida.
Gracias! Un abrazo.
No huyó del todo.
Todavía está en ti.
Besos.
TORO SALVAJE:
^^ Aunque a veces no se deje ver, sí que está.
Gracias. Un saludo!
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