La rúbrica se pega al papel. La tinta recorre recuerdos de un cariño olvidado.
Puede que nunca sentido.
Un señor con traje es testigo del provecho que sacan algunos de la tristeza. Las miradas caminan por la sala, bautizando al silencio. Blanden las espadas de una batalla perdida, apenas empezada. No llevo escudos. Ni tampoco lo pretendo. Aún tengo la imagen clavada, como si fuera ayer, de cuando tu recuerdo selló tus versos. Quizás la culpa es mía por mantener el calor de un sentimiento mortal. Pero me da igual. Prefiero eso que pelear contra el viento por una riqueza que desaparecerá en cuanto cierre los ojos. Y tal y como me hiciste ver aquel día, vivo de sueños.
Y para bien o para mal, pienso con el corazón.

6 comentarios:
Nunca se sabe si pensar con el corazón es lo que debemos hacer o por el contrario que sea la razón la que nos dirija la vida... pero si es así, sería una vida aburrida, puesto que el corazón es el que guía los impulsos y con ellos se vive mejor.
Besos apretaos.
Para bien.
No lo dudes.
Hay a quienes no gusta ver la vida como en sepia. Y diga lo que digan, es un buena elección.
yeste lima:
Tienes toda la razón yeste. Deberíamos optar por un término medio, pero el corazón siempre tira más. Nunca sabemos.
Gracias. Un beeeeeso fuerte.
TORO SALVAJE:
Dudo demasiado Toro. Ya veremos las consecuencias.
Un saludo! Gracias.
John Franco:
Me gusta esa visión, aunque tenga sus inconvenientes, como todo.
Gracias. Saludos.
Es que te iba a comentar la última entrada pero veo que no se puede.
Me encantó tu frase "Solo quiero perderme en tus deseos".
Un beso.
María:
Vaya, no sé qué ha podido pasar. Muchas gracias por tus palabras María.
Un abrazo.
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