Pages

3 de marzo de 2013

Lluvia y miedo

Podría trata de explicar cómo conseguí morder al miedo. Cuando se excede el límite y todo se lía de tal forma que es muy complicado salir de ahí, tienes que mirarle a los ojos, bastan unos escasos segundos para hallar la respuesta. Y yo no lo hice hasta que el filo del cuchillo estaba lo suficientemente afilado como para llevarme el orgullo de por medio. Ingenuidad al portar un paraguas, si nunca dejará de llorar. Pero eso no vale. Nunca ha valido y no sé por qué actúo así. No sé por qué espero a que el torrente se filtre por mi arrogancia e impregne cada parte de mi cuerpo. No son aptas las corazas cuando se trata de nosotros. Ni los paraguas ayudan a taponar la tormenta. Así que basta ya...

Tratando de explicar cómo conseguí morder al miedo
sólo evoco el recorrido de tu cuerpo y el sabor de tus labios.
Y creo que fue precisamente por eso. 

3 comentarios:

Juan A. dijo...

Pensé que el miedo nos mordía a nosotros.

:)

X dijo...

Lo peor que se puede hacer de los miedos es (tratar de) escapar de ellos, porque se harán más grandes y siempre los tendremos pisándonos los talones. Mejor cara a cara (y si nos ganan, que nos ganen).

Imaginativa dijo...

Juan Antonio:
Casi siempre nos muerde, pero hay excepciones y esas son las mejores.

^^ Gracias. Un saludo.


X:
Sin duda, lo peor es huir de ellos ya que no servirá más que para que te ganen la batalla.

Gracias. Un beso.

Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)