Y me canso. Y se hielan mis manos escribiendo(te). Y se encharcan mis ojos antes de fundirse con la realidad. Incomprensiblemente me hallo varada en un pequeño puerto conocido en algún verano. Reconocido por ambos. El olor a mar se adhiere a cada movimiento de brazos.
Eufórica,
quizá temerosa
o puede que simplemente
triste.
Camino con el propósito de alejarme de la gente; de todos. De absolutamente todos. De los puestos de madera que adornan el paseo marítimo, del barullo que forman los pasos despreocupados del verano. Busco aislarme. Llegar al lugar más
lejano
de esta ciudad, donde el mar se abre y la oscuridad baña las aguas. Es tiempo de reflexionar, de observar las estrellas e 
9 comentarios:
yo tb quisiera irme lejos aunq sea un rato y la playa es lo mejor de los lugares...besos !!!
Qué texto tan hermoso y tan cierto, Imaginativa... Sucede tantas veces que los sentimos a miles de kilómetros así estén justo allí.
Por cierto, me gustaría saber si te puedo encontrar en Twitter.
Curly Girl:
Cada uno encuentra su refugio, pero la playa sin duda para mí es el mejor lugar.
Gracias. ¡Más besos de vuelta!
Verónica Toro Restrepo:
Pues sí...la distancia no se mide en kilómetros. Y qué complicado se vuelve a veces...
¡Ah! pues he añadido en el blog un apartado donde te dejo mi Twitter, apenas lo utilizo, pero ya me encontraste ^^
Un abrazo. Gracias.
Hola!! Acabamos de encontrar tu blog y te seguimos desde ahora! :D Ojalá que también te guste nuestro espacio!! Un abrazo fuerte! :)
www.melodiasporescrito.com
En invierno es cuando más se echa de menos la playa, porque es verdaderamente un refugio.. vacía, con tus pensamientos. Me encantó tu post ^^, un saludo.
Melodías por escrito:
Muchas gracias! Me pasaré por vuestro espacio.
Saludos.
Laura:
Sí que lo es...y se echa mucho de menos.
Gracias! Un beso.
Hay distancias que se resisten al sistema métrico decimal.
Besos.
Juan Antonio:
Sin ninguna duda...
Un abrazo.
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