27 de febrero de 2013
Espejos
Era lo que le hacía falta para templar ese deseo estúpido por hacerle callar al grito. Comprobar que nada espera porque no hay nada que deba esperar. Fulminar de un soplido parte de la respiración que contuvo. Es como un peso que se desploma de tu espalda. La ligereza inunda tu cuerpo y de un salto puedes comenzar el vuelo. Primero llega el caos que refuta la hipótesis de que nada sucedió. Luego sólo hace falta mirarte al espejo para corroborar que sigues siendo la misma. La misma que supo salir corriendo a tiempo.
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Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)

3 comentarios:
Imagino que hay situaciones en las que no debemos esperar, pero intuyo que en todas esperamos, aunque no sepamos qué, ni cómo, ni a quién.
El silencio también puede ensordecer, convertirse en el mejor/peor grito.
lunáticasuicida:
Es verdad que en todas esperamos y muchas veces sin saber a qué. Por ello creo que deberíamos esperar menos, el tiempo se escurre entre nuestros dedos...
Gracias. Saludos.
Nerea:
Pues sí, estoy de acuerdo contigo...
Un beso.
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