más
en
ti.
Vamos a emborracharnos de optimismo para augurarnos un buen futuro. Descrúzate los brazos y abrázame. Conozco esa sonrisa bobalicona y sé que cederás a cambio de prácticamente nada. Y eso no es justo, lo sé. Comprendo las reglas del juego. Ya sabes, esas que creamos los dos y cuyo único objetivo es hacernos cada día más felices. No tengo prisa, no hace falta correr para llegar al punto que queremos. De hecho, si lo hacemos no haremos más que
ɹǝp
ǝɔ
oɹʇ
ǝɹ
Suele pasar cuando haces las cosas sin senti-miento, sólo por el puro egoísmo de llegar primero, exhausto, sin apenas conocimiento de por qué lo estás haciendo. Yo tengo claro que quiero llegar contigo, sino el juego dejaría de cumplir su función y para teatrillos, ya tenemos los sueños. Venga, ven. Vamos mar adentro.

9 comentarios:
Cuidado con el mar, a veces es traicionero... Siempre con salvavidas.
besos.
Me gusta eso de jugar.
Besos.
yeste lima:
Por eso me gusta el mar y sus mareas...nunca sabes qué pasará. Pero siempre con salvavidas ^^
Gracias. Un abrazo.
lunáticasuicida:
=) Tiene su riesgo, pero es divertido.
Más besos de vuelta! Gracias.
Todo juego que involucre sentimientos es peligroso, mucho más cuando tienes que suprimirlos. En un principio es divertido, pero luego son los corazones los que sufren.
Que estés bien.
Un beso.
Buena política la de ir despacio (y a ser posible zigzagueando) en lugar de en línea recta, corriendo, para llegar a una meta que es una anti-meta, es el final, es lo triste, la nada. Cuanto más tardemos, mejor.
Hanabi:
Es un juego en el sentido de que ambos jugamos en el mismo terreno. No es dañino (al menos ahora, ya sabes el dicho, nunca digas nunca) puesto que no hay nadie más que nosotros y nuestro sentir, cara a cara, con la confianza como testigo directo.
Me alegra leerte de nuevo.
Gracias y un beso.
X:
Las prisas no son buenas compañeras por lo general. Con tranquilidad se disfruta más el camino, saboreando la calma y la seguridad con cada paso.
Gracias. Un saludo.
Que vaya mar adentro.
Parece un buen plan.
Saludos.
Por las sendas laberínticas del mar.
Toro Salvaje:
Eso mismo pensaron. Así que allá van...
Gracias.
Juan Antonio:
Por allí se perderán juntos. Ya veremos lo que ocurre.
Gracias. Saludos.
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