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16 de enero de 2012

Frío que cala en los huesos

Hoy, ha sido una de esas veces en las que he agradecido la lluvia tras la peor sequía mental. Una bruma en mis neuronas cubría de polvo frío la nada. Por ello, esas gotas que bailaban en las aceras me han parecido incluso divertidas. He pisado charcos como aquella vez en la que me dijiste que no los pisara y los pisé como una niña pequeña. Aunque tristemente sin tu compañía...y sin esa mano a mi lado con la que correr para no mojarnos. A pesar de que aquello era lo que menos nos importaba. Para mí, tan sólo era una excusa para salir corriendo de esta ciudad de cemento y recluirnos entre sábanas empapadas de nuestra esencia.

6 comentarios:

`·.·•¤ Hanabi ¤•·.·´ dijo...

Con o sin compañía, aquellos momentos llenos de placer donde haces lo que te dijeron que no hicieras y descubres que hay todo un mundo maravilloso... que puede sacarle el polvo a tus neuronas, simplemente no tiene precio.

Muy lindo tu texto, como siempre.

¡Besitos!

Imaginativa dijo...

Pues sí Hanabi, necesitaba limpiar mis neuronas pero no había manera. Pisar los charcos me liberó.

Muchas gracias y más besos de vuelta :P

Requiem dijo...

Que bonitos y románticos pueden ser los días de lluvia. A mi me gustan con y sin compañía, me ayudan a pensar y reflexionar, y casi siempre me trae inspiración.

Saludos!

Imaginativa dijo...

Ahora sí que lo son, pero antes...los detestaba. Es verdad que te ayudan a reflexionar, siempre y cuando vea llover desde la ventana.

Un abrazo! =)

Anónimo dijo...

Siempre he pensado que los días de lluvia son los mejores. A muchos les entristece, a mí me alegran, me resultan reconfortantes, aunque siempre es mejor disfrutar de ellos en buena compañía ^-^.

Un abrazo enorme ^3^

Imaginativa dijo...

A mí ahora también me alegran. Ha cambiado mi idea sobre la lluvia y ahora me divierte, mucho más si es junto a él, con quien poder abrigarme.

Gracias! y un besazo ^^

Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)