"¿Estoy soñando otra vez?" Se pregunta entre unos suspiros que no terminan de morir en sus labios.
Pero no, él está a su lado. Adivinándose entre la tímida oscuridad que dibujaba a dos cuerpos exhaustos, se comunicaban con un lenguaje propio, el de las caricias y las miradas que se comían, como apetitoso manjar.
Escurridiza noche que se pasa volando entre mimos. No se cansan el uno del otro y así podrían tirarse una larga temporada, queriéndose como sólo ellos dos saben hacerlo. Los sentidos se multiplican por mil. Él le provoca emociones de las que ni siquiera podría idealizar en los mejores sueños.
Pero no, él está a su lado. Adivinándose entre la tímida oscuridad que dibujaba a dos cuerpos exhaustos, se comunicaban con un lenguaje propio, el de las caricias y las miradas que se comían, como apetitoso manjar.
Escurridiza noche que se pasa volando entre mimos. No se cansan el uno del otro y así podrían tirarse una larga temporada, queriéndose como sólo ellos dos saben hacerlo. Los sentidos se multiplican por mil. Él le provoca emociones de las que ni siquiera podría idealizar en los mejores sueños.
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