Se viste con una falda que no deja lugar a imaginaciones y se enfunda unas botas con unos tacones kilométricos con los que no sabe andar. Va incómoda, pero se siente mayor. “Triunfaré esta noche” se dice en el espejo, mientras se maquilla de tal manera que la inocencia de sus ojos es sustituida por la picardía. Se pinta los labios de un rojo fuerte como dulce caramelo y sale de casa en pleno invierno a las doce de la noche sin límite en la hora de regreso. Bebe hasta tal punto que no tiene ni idea de las cosas que hace. Cosas que no recordará mañana pero sí quizás dentro de unos cuantos meses.
Intentó esconder la inocencia que tiene cualquier chica de doce años pero picó en su propia trampa.
Y la culpa de que no tenga aspiraciones, ni deseos más allá del desfase y una diversión que se convierte en todo lo contrario, de que no sueñe con lo que soñaría una niña de doce años, o de que haya abandonado sus juegos de niña para meterse en juegos que ni siquiera a los que llamamos mayores saben jugar, no la tiene ella. Es una víctima que se añade a otras muchas, de esta sociedad ciega que no quiere enfrentarse a la realidad porque no le interesa.
4 comentarios:
:) Muchísima razón. La gente "pinta su cara" de una forma que no deja ver la suya verdadera.La gente intenta ser lo que nunca será,o al menos,lo que no tiene edad para ser. Muy buena entrada, Imaginativa ^^.¡ Besos burbujeados !
A veces no entiendo el afán que tienen las niñas por crecer, qué lindo es ser completamente inocente!
Excelente entrada!
Sí Burbuja, es una pena. Y se darán cuenta cuando sea tarde...
Saludos^^
Ausencia! Con lo bonita que es la infancia y las tardes jugando en el parque ¿no?
Besos y gracias =)
Publicar un comentario