Al ritmo que marcan las notas, suena un piano a lo lejos y me convierto en la pianista que siempre quise ser. Me acomodo y estiro mi tronco formando un ángulo recto en mis brazos y poso mis manos con delicadeza ante la majestuosidad del instrumento. Al principio las teclas blancas se mezclan con las negras, los agudos con los graves. Luego cierro los ojos y me relajo. Acaricio y mimo cada tecla con un leve movimiento de dedos. El sonido me arropa. Se vuelve claro y limpio. Es como si estuviera a las puertas de lo que llaman cielo. Los abro. ¿Dónde estoy? ¿Qué hago simulando lo que nunca seré?
24 de noviembre de 2010
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Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)

4 comentarios:
Uaoh Imaginativa. Qué relajante esta entrada :). A mí también me gustaría tocar el piano.Su sonido es totalmente precioso. ¡ Un beso burbujeante ! ^^
=) Posiblemente mi instrumento preferido...
Saludos!
Me encantó imaginativa... me sentí allí, junto al piano, nadando en la música que seguramente nunca tocaré :)
^^ Gracias Ausencia!
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