Pages

19 de octubre de 2010

Estrellas

Bajó una gigantesca desde el cielo con el único propósito de guiarme hacia buen puerto, y aunque sin barco poca cosa podía hacer, ignoré que lo necesitaba y le hice caso, manteniéndome durante toda la noche con una brújula en una mano y en la otra un timón, preparada por si aparecía mi marinero entre la gran tempestad que se había formado.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y digo yo... más que nada por no estarme calladito (aunque sé que estoy más guapo), ¿y por qué en vez luchar contra la tormenta, intentar mantenerse a flote y seguir una brújula que apostaría porque está imantada, esperando que aparezca el marinero?, ¿porqué directamente no va a por el marinero?.

Esperar solo esperan las estatuas.

Imaginativa dijo...

Nunca fui buena nadadora, el mar tiene pinta de helado, y vislumbro las aletas de varios tiburones hambrientos...
Además ese día estaba comodona y quería que me lo dieran todo hecho.Si, tenía algo de estatua ayer...

PD: De callarse nada!

Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)