
Me sentía sola aunque tuviera gente a mi alrededor; pero era como si mis palabras rebotaran en algún lugar lejano y volvieran, pero sin respuesta. Haciendo eco, iban perdiendo fuerza...como yo. Con ciertas personas con las que se suponía que existía una confianza, se estaba abriendo una brecha gigantesca. Los silencios comenzaban a ser habituales. Y cuando no eran los silencios, eran los monosílabos. Yo me había rendido. Me negaba a seguir dando todo por salvar, lo insalvable. No me comprendían.
No hay comentarios:
Publicar un comentario