La pendiente se me hacía muy cuesta arriba. Desde abajo pensaba que no me iba a costar tanto subirla pero no contaba con el kilo y medio de sensaciones que se agarraban con fuerza a mis piernas. Llegué como pude, pero me dí cuenta de que no podía hacerlo, que el mirarte me suponía más esfuerzo que el haber subido la cuesta. Y cuando lo lograba, mi subconsciente adquiría mucha importancia. Tenía miedo, quería mandar sobre mí... aunque conseguí pararle a tiempo. ¿Qué hubiera pasado si mi subconsciente me hubiese ganado la batalla?
10 de mayo de 2010
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Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)
1 comentario:
Por un lado hubieras vivido en un cíclico desvarío de extrañas sensaciones, tan irreales como un sueño de ojos cerrados.
Por otro lado, este mundo se hubiera perdido tu "consciente".
Sube la cuesta porque te mereces las vistas desde la piedra más alta de la más alta torre, pero luego coge aire, hincha los pulmones y vuelve a bajar, que el subconsciente es individual y esta vida se trata de compartir.
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