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5 de mayo de 2010

La vida le había dado un giro radical desde el día en que empezaron a hablar y ahora la faltaban horas, 24 no eran suficientes. Hacía poco tiempo que en sus sueños se manifestaban ganas e ilusión. Estas crecían apresuradamente al igual que el pavor al experimentar sensaciones que nunca había tenido. Cobarde por querer frenarlas para evitar sorpresas. Tenía que dejar de ser tan fría y "sensata".

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hay una gran diferencia entre apresurarse y frenar, dicen que el punto medio es el ideal para todo, yo digo que hay que disfrutar todos los momentos, tanto los previos como los de después, y no saltarse pasos por correr.

Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)