Me marchitaste y eras consciente de ello. Pasaban los días y la situación empeoraba. Me evitabas SIEMPRE. Aparcabas a un lado nuestra amistad y ni que decir tiene, todo lo demás...Había luchado durante mucho tiempo pero esta vez era definitivo: tenía que hacerlo. Creo que aun me quedaba algo de amor propio y sino, iría a comprarlo a cualquier tienda y le echaría valor. Luego, sopesaría los pros y los contras y seguro que me quedaría más claro.
Nuestra historia había empezado sin creérnosla. Yo terminé asumiéndola, tú no. Cuando estábamos juntos, me decías cosas que nunca creíste que pudieran salir de ti. Cuando había gente a nuestro alrededor...eso, era otro cantar. Tus cambios seguían cambiándome a mí y ya se me hacía imposible soportarlos.
Búscala, búscala a ella que todavía está entera...
2 comentarios:
No dejes que algo así consiga cambiarte, las cosas hay que aparcarlas para sobreponerla cuando existe... porque la amistad como tal no es común (o eso creo)
No! no me cambiará!y una amistad sincera cuesta mucho encontrarla :(
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