
Sabía que existían mil cosas injustas en este mundo que a cada hora cambiaba a peor. Los problemas no tenían solución a no ser que te ayudaran y nadie ayudaba. La gente que más trabajaba era la perjudicada en todos los sentidos. Los vagos de turno siempre salían beneficiados. Yo seguía reivindicando lo que consideraba que eran derechos. Los que no se aplicaban para todos por igual. Estaba cansada de ser la que más daba y la que menos recibía, pero tenía que acostumbrarme a este absurdo modo de hacer las cosas porque nunca vería recompensado mi trabajo.Lo que primaba en mí, era aprender cuanto más mejor, pero también buscaba motivaciones para seguir haciéndolo. Ya nadie me las daba...
Mundo ignorante, me costaba entenderlo.
1 comentario:
Ahora aunque injusto, lo ves desde un punto de vista más reflexionado... aunque probablemente de volverse a repetir, seguiríamos sin entenderlo ^^
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