¿Hubo algo mejor que callar mientras veía anonadada cómo corrías hacia ella? Aguanté la respiración tanto como pude, hasta que los pulmones se me llenaron de odio y te vi partir agarrado a su mano, sin poder evitarlo. Tú ya habías elegido y yo me quedaba como siempre, esperando a que regresaras y me dijeras que te habías equivocado. Que todo fue una locura. Que me querías.
Esperé tanto como la vida me lo permitió. Vi como mi piel envejecía. Mi cabello cambió de color, mis ojos se volvieron tristes, como si hubieran vivido infinidad de cosas, aunque en realidad tan solo habían vivido para esperar tu ansiado regreso; y de repente cuando mis días llegaban a su fin sin obtener mi deseado regalo, desperté. Realmente no sé si mi final comenzaba con un principio, mi despertar.
8 de febrero de 2010
Esperar
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Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)
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