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31 de diciembre de 2013

Balance; palabras



Enero me trajo sustos, dolor (físico), me ayudó a saber quién está ahí cuando más lo necesito. Febrero me regaló calma, reflexión, aprendí a escucharme. En marzo grabé buenos momentos. Llegó la primavera y con ella un diminuto haz de luz germinó en mis labios en forma de recuerdos. Abril sumó uno. Ya son tres años (más) de vida. Feliz por seguir a tu lado, feliz por soplar una vela más. Mayo repleto de exámenes, libros, apuntes, suspiros. Me di cuenta de que muy poca gente es profesional y de que todo se mueve por intereses y por la ley del más fuerte. Está claro que yo perdí. En junio la tranquilidad tocó techo. Tiempo para comenzar a disfrutar de la lectura, de paladear el fondo de las palabras en cada una de ellas. Julio y mis agobios. Típico y totalmente evitable. Pero mis ganas a veces (demasiadas) vencen la lógica y me amarro a la utopía. Ilusa que aún vive por los sueños.


Agosto me enseñó preciosos atardeceres. Fue en este punto cuando las palabras escapar y huir cobraron sentido en nuestras sonrisas. Libertad. Miradas. Manos. Sé que hice bastantes cosas mal y que siempre las pienso tarde. Sé que siempre me preocupo por lo que vendrá y no vivo ese instante tanto como debería. Pero aprendí. Y es sobre todo ahora, cuando vuelvo a ansiar huir contigo hacia ninguna parte y hacia todas a la vez, cuando me doy cuenta de lo absurda que soy. Septiembre significó la vuelta a la rutina. Buenas expectativas y el derrumbe de todas ellas en poco tiempo. Música. Retomar los viajes en tren. Ganas de frío y de tus besos. Octubre y noviembre, meses de estrés, donde me ahogué en el pesimismo. Un susto con buen final y ganas de demasiadas cosas... Diciembre terminó con el agobio. Sorpresas, decepción. Despertar de un prolongado letargo.

No voy a hacer propósitos que no cumpliré. Sólo quiero aprender con el devenir de los días, aprender de los errores que he cometido. Avanzar, pensar antes de hablar, dejarme llevar cuando debo hacerlo, sonreír más. No pediré felicidad, porque ésta llega sola y sólo hay que saber valorarla; valorar la vida.

¿Y tú, qué has aprendido?

7 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Ya hace tiempo que no hago balances de año ni propósitos para el año que viene.

Es como si fuera un día cualquiera.

Y vivo mucho mejor desde que no me preocupo.

Besos.

Un ideario y nada más dijo...

Yo aprendí que con dos acordes también se hace una canción, mientras el frío no solo estuvo en invierno. Espero que en 2014 pueda seguir disfrutando de tus palabras.

Feliz año, un abrazo.

Imaginativa dijo...

TORO SALVAJE:
A mí tampoco, pero esta vez lo hago para que cuando lo necesite me refresque la memoria con los errores que no debo cometer.

Pero sí, yo también me lo tomo como un día cualquiera, y es mucho mejor así.

Gracias. Más besos Toro.

Imaginativa dijo...

Manu:
Bonito aprendizaje Manu. Y que sigamos aprendiendo en este 2014!

Muchas gracias. Feliz año para ti también. Un beso.

Grace_O dijo...

gusto de leerte :D, feliz año nuevo que llegue la felicidad solitaa sonriéndote para hacerte compañia y te digo q hiciste lo mejor aprender si has aprendido ha sido buen año eso s lo importante.
besos

Unknown dijo...

Un año muy completo, amiga, con su altibajos suavecitos, hay que felicitarte porque el año que ha pasado te ha ayudado a reflexionar.
Estoy segura de que este nuevo será mejor todavía.

Besos apretaos.

Imaginativa dijo...

freakygirly:
Me alegra saber de ti de nuevo! Sí que lo ha sido, no me puedo quejar. Espero que el tuyo también!

Gracias. Un beso.

yeste lima:
Se lo agradezco enormemente! ¿Mejor? Ojalá. Ya veremos qué nos depara. Ahora a disfrutar ^^

Gracias Yeste! Un abrazo fuerte.

Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)