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28 de septiembre de 2012

Cuenta-cuentos

Demasiado ficticio para ser el argumento de una película taquillera. Tal vez también demasiado real como para formar parte de la vida de cualquier ciudadano de a pie. Gozan relucientes las pisadas que, con contundencia, dejó pegadas en el suelo. Le pisa los talones aun cuando no sabe dónde está. Es un potente magnetismo que les induce a perseguirse ciegamente. Él, un dócil personaje que vive con las entrañas escondidas. Ella, una observadora inquieta que lucha por no ser la protagonista de una historia que se estinguió con la última puesta de sol. Se ha cansado de destripar sentimientos inoportunos y de no poder pintarrajear el ansiado final no feliz. Porque no todas las historias terminan como uno espera y quizás sea mejor así.

3 comentarios:

Estrógena dijo...

"no todas las historias terminan como uno espera y quizás sea mejor así", a veces lo que imaginamos no se cumple y sí, casi mejor así...
Mua guapa!

Unknown dijo...

No destripes ni pintarrees más, ni siquiera merece que te desanimes, tienes que luchar por ser la protagonista de tu historia feliz, la protagonista principal de tu vida y deja que lleguen los secundarios a ella para convertirse en tus co-protagonistas definitivos... con paciencia.

Un beso.

Imaginativa dijo...

Estrógena:
Para bien o para mal, no siempre terminan como uno espera. Creo que no hay que fijarse en cómo terminan, sino en el recorrido que hemos realizado hasta ese punto.

Gracias! Un beeeeso fuerte.


yeste lima:
^^ Claro que no merece la pena. Esa chica tiene que encontrar su camino para poder avanzar en su historia. Sí que necesita paciencia...

Un saludo, gracias.

Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)