¡Cómo me gustaba! Pasaba fugaz por las partículas de agua que formaban el suelo. Me divertía tener ese tira y afloja con el equilibrio.
Sola, porque a mi cabeza la había dejado abandonada metros atrás. Libre de pensamientos y disfrutando con el baile que provocaban mis pies. Se deslizaban como si conocieran el terreno a la perfección, con confianza. La misma que había desaparecido con vosotros.
Cuántas veces dije "Tierra trágame." Pero la Tierra estaba demasiado ocupada sujetándome para que no perdiera el equilibrio. Ensimismada mirando a la luna en un sitio cerrado, intenté encontrarte sin éxito. Me giré y estaban ellos.
La equilibrista volvió para no caerse de la fina cuerda. Volvió patinando entre el hielo que formaba la indiferencia. Volvió indagando entre tus manos, buscando que todo se deshiciera hasta las decenas de personas que me rodeaban y que estuvieras para quedarnos allí, viendo deshacerse todo, pintando lunas en aquel lugar cerrado.
23 de enero de 2011
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Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)

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