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26 de diciembre de 2010

2010

Un balance de otro año que se esfuma rápidamente para dar lugar a uno nuevo repleto de nuevos caminos, de puertas cerradas a cal y canto con innumerables cerrojos, de otras que dejé entreabiertas pero no me atreví a entrar.
Echar la vista atrás esta vez no me cuesta nada, efímeros meses que se iban acumulando unos encima de otros, vivencias que se añaden a la mochila de viaje.
Enero entró desafiándome en un duelo donde estaba claro que nadie ganaría. Entró enseñándome lo que valía la pena y lo que no.
Febrero
y sus carnavales trajeron a mi vida amistades con un buen envoltorio pero sin nada en el interior. Disfraces...
Marzo junto a la primavera dieron luz en la temible oscuridad.
Abril fue un mes de encuentros y descubrimientos. De abrirme paso entre la maleza. De dudas y preguntas sin respuestas.
En Mayo y Junio hubo estrés y por otro lado estabilidad. Atada a los recuerdos, reviví parte de los meses anteriores.
Julio se coló con tanta velocidad que me desconcertó. Fue el mes de las peticiones veraniegas.
Agosto, un no parar. Irrumpió de tal modo que temí que me llevara el oleaje. Tiempo de reflexión frente al mar, de besos robados, de querer quedarme justo en unos instantes concretos, sin avanzar. Pero el tiempo pasa...
Y llegó Septiembre y un nuevo curso, el último. Llegó en medio de un caos, de un colapso en la centralita que obligó a aparcar algunas cosas para priorizar otras, o al menos eso creyeron todos.
Octubre y Noviembre invadieron las calles de frío y viento. Tuve que sacar del fondo del armario la bufanda y los guantes y embutirme en calentitos calcetines para no congelarme. Mes de paseos helados y de abrazos que ayudaban a entrar en calor.
Diciembre se va sin darme tiempo ni siquiera a recibirlo. Época de adornos navideños. Ha sido un mes de agobios, de esperas.
Este año he conseguido apaciguar mi carácter contando hasta el infinito para relajarme, he aprendido mucho, he disfrutado de las pequeñas cosas que antes no valoraba tanto, he reído más de quince minutos como recomiendan los expertos en salud...Incluso me atrevería a decir que he madurado un poco, aunque no tengo claro si eso es positivo o no.
Y prácticamente todos estos meses los he pasado contigo que sin duda has sido lo mejor que me podría haber ocurrido.
No pediré nada para el año que está a la vuelta de la esquina y una de las razones por las que no lo hago es que sé que la felicidad no dependerá de los meses nuevos que vengan. Si pienso que en el futuro seré feliz, no lo seré. Así que la filosofía que ha ido desbancando durante este año a las demás, es bien sencilla: vivir el presente.

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Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)