
Una página en blanco y otra plagada con la misma palabra: libertad. Hacía muchos años habías subrayado en tu diccionario con color rojo, tu preferido, aquella palabra. Y hace nada, hablaste de ella y de como anhelabas conseguirla por completo. Mi alarma interior sonó de manera escandalosa. ¿Hablabas de libertad cuando eras tú misma la que te cerrabas las puertas que querías abrir a cal y canto? ¿De verdad creías que así la ibas a alcanzar? Deja de poner candados a tu vida. Disfruta que es lo que siempre has querido.
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