Detesto hablar por teléfono, poner voz de niña tonta y andar de un lado para otro sin parar. Sin embargo hace 5 minutos que dejé de hablar contigo y ya quiero volver a escuchar tu voz. Así imagino los movimientos que haces al hablar, los que estudié a la perfección y los que se cuelan de mi propia imaginación.
Tu voz amansa a la fiera que llevo dentro, pero eso sólo ocurre cuando no te tengo.
Tu voz amansa a la fiera que llevo dentro, pero eso sólo ocurre cuando no te tengo.
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