Preferiría que te marcharas a tu perfecta vida y que no volvieras jamás. A tus tardes rodeado de una maldad camuflada con tu chica perfecta, con la que sonríes allá por donde vas, haciendo lo mismo que hacías conmigo. Buscas calcamonías. Empezaba a odiarte y mira que no me gusta tener que decir esto, odiar es algo horrible. Y no por que estuvieras con otra, ya que eso me daba igual, sino porque habías creído que yo era una cualquiera. La culpa era mía...
Los líos en mi cabeza eran tales, que ya dudaba sobre lo que antes ni siquiera me lo permitía porque estaba segura. Nada valía. Este mundo me parecía un juego gigantesco y todos nosotros solo éramos piezas que alguien movía a su antojo.
Dudaba de todo y de todos...
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Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)
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