No aguantaba que la doctora me mirase los oídos, tenía pánico y menos aun que me dijera "Sí, tienes dos tapones y en cuanto te los quitemos con el tiempo se te formará uno nuevo,lo siento tus oídos son así."Perfecto. La miraba deseando cogerla y tirarla por el ventanal que había justo enfrente.
"¿No hay nada para evitarlo?"
"Si, que vengas cada cierto tiempo a que te los saquemos. Te podríamos perforar el tímpano, pero no creo que eso ocurra." Todo esto haciéndome una radiografía con sus horribles ojos. "Pásate a que te los saque la enfermera."
Al fin y al cabo no era tan mala la idea de pasar un rato con mi encantadora enfermera. Nada mas entrar me advertía "No veo por un ojo así que no sé como te lo haré, espera que llame a la doctora"
Genial. Ahora la otra no veía y era la que me iba a meter por mis oídos una jeringuilla como mi muñeca de ancha. Total, que preparó todo y se dispuso con toda su delicadeza a joderme los oídos no sin antes decirme que podía sangrar un poco porque hoy no estaba muy fina.
Simpáticas, agradables, que rebosan confianza. Así son. No habría doctoras y enfermeras que me tuvieron que tocar estas... Acabé teniéndolas más miedo a ellas que a la enorme jeringuilla metálica.
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