
No entendía por qué había aceptado a tal visión. Por qué todo me parecía normal entre tanta estupidez. Pedía a gritos que todo se esfumara en aquel instante, no quería esperar ni un segundo más. Pero una vez más ante estas situaciones tan absurdas, me quedaba paralizada. Ningún músculo me funcionaba. Mi mente decía que no quería participar de tales tonterías. Era la única inteligente. Lo que le había tocado aguantar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario