Fue el tiempo justo. No me dio tiempo a agobiarme, pero tampoco a no poder sentirte un poco más cerca. El tiempo exacto para buscar tu olor entre el viento y el frío. El tiempo necesario para quedarme mentalmente con la forma de tu cuerpo cerca del mío, evadiendo ilusas miradas, mientras me rozabas intencionadamente. Fue el tiempo preciso para darme cuenta que tengo el tiempo justo para reaccionar. Se me escapa…
16 de enero de 2010
Trabalenguas “temporal”
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Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)
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