No me había fijado en quién tenía delante. Intentaba olvidar aquella risa maligna que un día oí. Decirte adiós aunque no quisiera por dentro.
Al principio dolía verte reír en la distancia, hablar con todo el mundo menos conmigo…pero me terminé acostumbrando, sabiendo que nunca llegaría mi turno.
Ahora que parece (y sólo lo parece) que ese turno ha llegado, ando con pies de plomo. Pisando sobre las pisadas que dejé meses atrás.
Pareces no darte cuenta de que empiezo a sentir algo más por ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario