Desde el día que te vi entrar en aquella habitación, te llevo conmigo. Te busqué en tantas ocasiones que no me di cuenta que allí seguías, observándome desde la distancia sin apenas inmutarte. Intenté convencerte para que te acercaras y cuando al fin lo logré, un gran muro se interpuso entre nuestras miradas. Nunca más volví a tocarte, nunca más escuché tu voz. Te esfumaste, como ahora lo hago yo. Me voy por no seguir con este sufrimiento.
22 de noviembre de 2009
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Sueña y serás libre en espíritu,
lucha y serás libre en vida.
(Ernesto Che Guevara)
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