Siempre que hablo bien sobre él, al día siguiente, como si me estuviera oyendo, todo cambia para mal. Pero tengo que decirlo.
Intenté que mis sentimientos se fueran, sin escucharlos, sin pararme a consolarlos y creí que lo estaba consiguiendo. Pero siempre vuelve a mi memoria, recordándome por qué eres tan importante.
Risas que se fueron y que me encantaría volver a recuperar. Amistades destruidas que estoy dispuesta a reconstruir trozo a trozo aunque me lleve mucho tiempo. Pero ¿de que me sirve querer hacer todo eso, si nadie está dispuesto a ayudarme?
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