Volví. Sana y salva. Liberada de todo el peso que llevaba en mi espalda. Totalmente oxigenada con aire puro. Con las ideas más claras, aunque sea por el momento. Lo único que consigo con eso,y no es poco, es liberación. Porque me da igual todo. Estoy segura de mí misma y sé que todo lo que me ha pasado y me pasará será para mi bien, por eso estoy tranquila.
En estos días vi algo que me cambió por completo la forma de ver la vida. Una chica, un poco más mayor que yo, que tenía una enfermedad. Ver a esa niña sonreír, me bastó para darme cuenta de lo dura que hacemos la vida nosotros mismos. Cuando hay muchas personas que con el doble de problemas que nosotros, son el triple de felices. Deberíamos aprender un poco más de ellas.
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